
Una semana para volver a lo esencial
Salir por unos días de los horarios habituales, las obligaciones, las respuestas conocidas y el ruido cotidiano.
No necesariamente porque haya algo que resolver.
A veces, simplemente, porque necesitamos espacio.
Espacio para sentir.
Para escuchar.
Para agradecer.
Para reconocer aquello que ya cumplió su tiempo.
Para encontrarnos con las preguntas que siguen vivas.
Y también para disfrutar, descansar, caminar, conversar y dejarnos sorprender.
Asís nos ofrece un entorno privilegiado para hacerlo.
La experiencia de San Francisco y Santa Clara será el hilo que acompañará nuestro recorrido.
No desde una mirada doctrinal, sino desde algunas de las preguntas profundamente humanas que atravesaron sus vidas: la búsqueda de sentido, la sencillez, la fraternidad, el vínculo con la naturaleza, el desapego, el servicio, la confianza y la apertura hacia algo más grande que uno mismo.
No es necesario profesar ninguna religión ni tener experiencia previa.
Solo hace falta la disposición para estar presentes y recorrer la experiencia desde el propio corazón.
La experiencia
Durante siete días iremos recorriendo Asís por fuera y, al mismo tiempo, abriendo un recorrido por dentro.
Cada jornada tendrá una intención.
Los lugares que visitemos, las caminatas, los momentos de silencio y las actividades estarán vinculados con diferentes dimensiones de nuestra experiencia personal.
Habrá meditaciones, rituales sistémicos, espacios de reflexión y propuestas grupales.
Pero también habrá tiempo.
Tiempo para caminar por Asís.
Sentarnos en una plaza.
Tomar un café.
Conversar.
Reírnos.
Compartir una comida.
Descansar.
O simplemente contemplar.
Porque también creemos que un retiro necesita espacios donde las cosas puedan suceder sin tener que producirlas.


A lo largo de la semana podremos encontrarnos con:
-
Nuestros orígenes y la fuerza de quienes nos precedieron.
-
Las etapas y los ciclos de nuestra vida.
-
Lo que necesitamos agradecer.
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Aquello que quizás ya podemos dejar ir.
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Las historias que todavía necesitan ser miradas.
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Los recursos que hemos ido construyendo.
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Nuestra relación con la confianza y con lo desconocido.
-
El vínculo con la naturaleza.
-
Nuestra propia manera de acercarnos a la espiritualidad.
-
La posibilidad de volver a lo simple y a lo esencial.
Cada participante podrá transitar la experiencia desde su historia, sus tiempos y sus creencias.
Tenemos un itinerario que nos orienta, pero también dejamos espacio para escuchar el ritmo del grupo y aquello que vaya sucediendo durante la experiencia.
No buscamos llegar todos al mismo lugar.
Buscamos crear las condiciones para que cada uno pueda encontrarse con lo que necesite encontrar.